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RINCÓN POLIGLOTA

Leer En Los Cavernicolas

miércoles, 22 de abril de 2015

EL DÍA DEL IDIOMA EN CHAMBACÚ 
 DE LA POBREZA EXTREMA EN QUE 
UN 23 DE ABRIL MURIÓ MIGUEL DE 
CERVANTES  SAAVEDRA…

Por Juan V Gutiérrez Magallanes

Era una  hora especial, las voces se daban con compases audibles y las miradas fijas en el tablero negro y lo escrito por la Seño Carmen. Una especie de oración cincelada con letra cursiva, se loaba al «Manco de Lepanto» por celebrarse el Día de los Idiomas, pues para ese  tiempo la  Maestra pluralizaba el día, en honor a Miguel de Cervantes Saavedra, «El Manco de Lepanto». 
Nombrado con este epíteto por su participación en la batalla de Lepanto  contra los turcos del Imperio Otomano de religión musulmana, de donde sale victoriosa la armada cristiana dirigida por Juan de Austria, en esta batalla Miguel de Cervantes sale malogrado de su mano izquierda, impedido para utilizarla, más no la derecha que sostendrá la pluma que habrá de maravillar al mundo con «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote De La Mancha»
                              «Oh Santa Cruz y carísimo Santo Rosario
De Cervantes fuiste su protección
Para bien de las letras del mundo
Aunque Manco de Lepanto lo llamarán

Defendió con valor y  fervor la fe cristiana
A los turcos, de Imperio Otomano venció,
Con plegarias  y oraciones de ciudades hermanas

Con tu libro de El Hidalgo Quijote de la Mancha
Al leerlo, nos alegramos por lo bien que se narra
Vas combatiendo a todo el mal que asechanza
Como buen caballero de armadura y dura lanza

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha
En aquella escuela, una de las tantas instituciones que funcionaban en la ciudad, de la «Sociedad Amor a Cartagena», en ella se aprendían las primeras nociones del conocimiento, todo aquello estimulado  por la bondad y el tesón de la   señorita Carmen Pérez, una mujer devota, quien tenía la aceptación celestial de los chambaculeros, la miraban y la dibujaban como el ángel protector de los niños del barrio 
Se realizaba un concurso de lectura, basado en los pasajes bíblicos narrados en las «Cien Lecciones de Historia Sagrada», entre los textos más leídos estaban «Anunciación de María y Jesús disputando entre los doctores de la ley». 
La Maestra quedaba absorta ante la lectura que hacía el estudiante Emeterio. También para aquel Día de los Idiomas se convertía en canción la plegaria escrita por la Maestra, en la  voz del niño Emeterio Torres, quien se perfilaba como el tenor, que hoy además de cantautor, es licenciado en Matemáticas y Física de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia-Tunja. 
Las voces del coro entraban por las rendijas de las casas de tablas cercanas a la escuela y las personas se acercaban para informarse de lo que se estaba celebrando en la escuela de la Seño Carmen; era el «Día de los Idiomas» y se le daba gracias a Miguel de Cervantes Saavedra. Un hombre que había caminado por muchas ciudades, escribiendo comedias, versos  y  haber soportado la pobreza,  por la cual algunas veces fue encarcelado y excomulgado, otras veces trabajó de alcabalero y comisario de provisiones. 
Miguel de Cervantes Saavedra
Nada de esas adversidades le impidieron escribir el libro más leído del mundo, después de la Biblia. 
Simultáneamente se daba otra celebración en el sector de Tokio de Chambacú, organizado por la Niña Zoilita Castellón, quien dirigía otra escuela de bancos y golpes de regla, la que nunca fue empleada por esta santa maestra, que le hacía compañía a la Seño Carmen, ambas consideradas como beatas de admiración santa y grato recuerdo para quienes fueron tocados por sus consejos amorosos. Las dos tenían clara aceptación de la importancia del buen hablar y consideraban que a través del canto se lograba mejorar la expresión. Ellas fueron una  especie de Hadas premonitorias de sus descendientes, en cuanto a la Señorita Carmen Pérez, de su regazo tomó las primeras letras su sobrino el economista Emiro Pinto Pérez, quien fue tesorero del Departamento de Bolívar. 
Benemérita Maestra en Chambacú
La Niña Zoilita Castellón dejó el mensaje del magisterio en los cuadernos esgrimidos por el Licenciado Luis Ramírez Castellón, hoy  escogido para participar en el Premio Compartir, como uno de los mejores rectores de Colombia en la Educación secundaria. 
Aquellas fueron Maestras que se constituyeron en el oasis de las letras para la desolación predominante en el Chambacú de mediados del siglo XX.   
La escuela marcaba con tinta azul en una cartulina blanca los días del santoral de la Iglesia Católica para recordar con mayor afectación los días de guardar. 
La Maestra Carmen Pérez terminaba su plática argumentando la pobreza extrema en que un 23 de abril de 1616 murió Miguel de Cervantes  Saavedra.




viernes, 17 de abril de 2015

AUSENCIA DE CANCIONES Y VALORES
En los entierros de los pobres las flores eran de papel, las lágrimas de verdad…

Por Rafel E Yepes Blanquicett
Qué dolor de pueblo y de patria siento cuando veo el espectáculo bochornoso en que se han vuelto los entierros de mi gente pobre, de mi gente linda, negra y morena, por cuenta de los pandilleros-delincuentes que han convertido los sepelios de sus integrantes o de algunas de sus víctimas, en una enorme trifulca que infunde pavor en los lugares por donde pasan. 
Cheo Feliciano, en su canción «Los entierros», letra de Tite Curet Alonso, dice que «en los entierros de mi gente pobre las flores son de papel, las lágrimas son verdad», y que «cuando se llora es porque se siente de verdad». Pero en este caso, no hay flores de papel, las balas son de verdad y cuando se llora es por el físico temor ante la furiosa arremetida de los delincuentes.
E Ismael Rivera, en su canción «Las caras lindas», compuesta también por Curet Alonso, pero registrada por Rivera, expresa que «las caras lindas de mi gente negra son un desfile de melaza en flor, que cuando pasa frente a mí, se alegra de su negrura todo el corazón». Sin embargo, en el desfile de los entierros de mi gente pobre, de mi gente negra, las caras no se ven lindas y el corazón se arruga de la tristeza, debido a la violencia de los desadaptados.  
Es tal la situación, que se hace necesario el despliegue cinematográfico de la fuerza pública con sus escuadrones del ESMAD para garantizar la seguridad de dolientes, habitantes y del propio muerto porque estos desalmados «no respetan pinta». 
¡Cómo será la cosa que ya ni en las funerarias ni en los cementerios los quieren recibir!  
Los idílicos sepelios de mi pobre gente de Cheo Feliciano y de las caras lindas de mi gente negra de Ismael Rivera, se han trastocado en una verdadera pesadilla sin fin, tanto para los asistentes a los mismos como para los residentes de los barrios por donde pasan.  
¿Hasta cuándo será este calvario?


  

sábado, 11 de abril de 2015

José Benito Barros
y Los Tiempos de «La Llorona»
Por Juan V Gutiérrez Magallanes

Eran los tiempos de «La Llorona Loca», en que las guerras eran fáciles de declarar en busca de la hegemonía de uno de los dos partidos tradicionales de Colombia sobre el otro. De éstos, el Partido Conservador se mantuvo en el poder con breves interrupciones por espacio de ochenta años.  
José Benito nació en 1915 en pleno mandato del conservador José Concha Ferreira, quien gobernó entre los años de 1914 a 1918, el mismo tiempo empleado en tratar de equilibrar el mundo por medio de la Primera Guerra Mundial. 
Recibió los arrullos de los cantos marciales provenientes de Europa a través del río de la Magdalena. 
Estaba designado a ser «El Viajero Lírico» por los confines del universo, sin que nunca pudiera olvidar a «El Pescador» conocedor de los designios trazados por el canto de «El Gallo Tuerto», era el hombre que bogaba con la seguridad de volver para encontrar la dulzura de las miradas de la «Princesa Imperial» esperándolo en cada puerto. 
Marcó su vida «El Vaquero» de recorridos largos, tornándose estos en «Caminitos de Luna», experimentando luego la alegría surgida ante el amor que origina la canción que mata los «Pesares», haciendo florecer entonces en el alma del trovador un «Arbolito de Navidad».  
—Cuántas veces he recorrido el mundo tras los ecos «A la Orilla del Mar», cuántas veces he tropezado con  los  golpes de «Las Pilanderas», las damas que como «Juana Rosa Mana» y «Justiniana la Ventanera», diosas que acompasaban con sus voces al corazón señalando un descanso bondadoso de días para la subienda.   
La Llorona, Personaje Mítico
La vida podía brindarme con el canto del «Pajarillo Montañero» las mañanas alegres del «Amor de un Día», pero aquello era suficiente para sentir el «Carnaval» de  mi vida. Pocas eran las sombras que nublaban los amaneceres, jamás imaginaba darle un «Adiós al Corazón».  Me llenaba de alegría y volvía a  cantar con el suave toque de mi guitarra, las canciones que evocaba cuando estaba lejos de mi Banco.  
Podía gritar al mundo, a  ese inmenso espacio que acorto con mis pasos de aventurero-vaquero y viajero: «Cantinero Sirva Trago, que me quiero emborrachar». Ahora la voz era para que el universo me escuchara y mirara que en mí existía un trovador, que si algunas veces lo veían «Divagando», era por el sabor del «Ají Picante», y no porque perdiera en el juego que nos muestra la vida, como es esa dura y continua tragedia de  la «Violencia» en Colombia, cruel amargura que hace de los días una «Navidad Negra».  
A pesar de los pesares, la vida tiene más dulzor que amargura, no importa que algunas veces llore el «Bandoneón» y nos acordemos de esos momentos en que nos parece encontrar la calma eterna, para decirnos: «Me Voy de la Vida». Pero por fortuna, ese bandoneón que llevamos en nuestro interior vibra con su canto y volvemos a soñar con la  suavidad de las brisas,  ya sea en «Mi  Cafetal» o  en las corrientes del Río Grande de la Magdalena, cuando lo  surcamos en «La Piragua» del viejo Cubillo.  
—José Benito podía escuchar el canto del «Guere- Guere» por los recuerdos inolvidables de «Gladys Guerrero», volvía a coger la guitarra para calmar «el Tucu tucu» del recorrido de las imágenes de aquella que se transformaba por el toque de las musas en una «Paloma Morenita», que hacía trinar al cantor para no naufragar en  el pesar de la nostalgia. Antes bien, todo aquello servía para alimentar su numen de trovador incansable. 
Trazaba caminos con canciones, dejando el corazón en la insatisfacción de un «Corazón Atormentado».
El Majestuoso Rio de la Magdalena
Él mismo se respondía, cuando expresaba: «Busco tu Recuerdo», y era una voz brotándole de lo más íntimo de su ser. Nadie podía detener el fluido cantarino que tantas veces le despertaba en noches interminables, era sujeto de musas que le colmaban la mente y lo mantenían insomne, volvía a recordar los tiempos de la vida del «Minero», que se internaba en las intimidades de la tierra para jugar con los minerales de la naturaleza. 
Tal vez la rudeza del mundo hace volver a la nobleza de los recuerdos. Para entonces robarle a las musas la inspiración y así poder cantarle a nuestra amada. 
«La Momposina» es quizás la rosa más hermosa del vergel, que en toda su vida pudo cultivar, siempre la llevó prendida, como la flor colgada en el  primer ojal de la camisa, era su amuleto, su protección contra los amores impuros, los conjuros o desamores. 
En los caminos, ante tanta juglería y tantas vidas, pudo encontrarse con hombres con corazón de fiera, como el de «El Tigre de Tordecilla», nada de esto, por el contrario, amilanó el andar de José Barros. 
Todo servía para incrementar su inspiración de compositor versátil, que pasa del bolero como «A la orilla del mar» y entra con pasión al pasillo «Pesares», donde habla con dureza al corazón y compone un currulao «Paloma Morenita». 
Pero no le bastaba aquello, volvía a las riberas del río entonando sus sentidas cumbias, en la fusión de las diferentes etnias, dejando tal alegría como con «Palmira Señorial» «Navidad Negra» y tantas canciones que narran no sólo amores, sino fragmentos de las páginas de la Historia de Colombia, como son «Violencia». «Mi cafetal», «Las Pilanderas», «La Piragua”» y muchas otras.

miércoles, 8 de abril de 2015

Y TODO POR EL APOYO AL PROCESO DE PAZ

«LA PATRIA BOBA»: DIVIDE Y REINARÁS
 Por Rafael E Yepes Blanquicett
Esta es la máxima que, al parecer,  está aplicando el uribismo para conseguir su objetivo: volver al poder por encima de lo que sea y de quien sea, cueste lo que cueste.


Tal y como sucedió en nuestro país en el período comprendido entre el «Primer Grito de Independencia» de 1810 y  la reconquista española en 1816, conocido como «La Patria Boba», que enfrentó a federalistas y centralistas, una nueva «Patria Boba» se está «cocinando» en las entrañas mismas del Congreso de la República.  
En primer lugar, «el Señor del Ubérrimo» ha logrado dividir a la coalición de gobierno y al país, enfrentando a uribistas y santistas, en torno al proceso de paz que el Gobierno Nacional adelanta con la guerrilla de las Farc. 
Como no pudo derrotar a Santos en las urnas, le está la haciendo la oposición por dentro: desde el mismo Congreso, al cual llegó «el Ungido» dispuesto a volver a sentarse en la silla presidencial «per secula seculorum». 
En segundo lugar, «El Mesías Redentor» colombiano también está dividiendo a la izquierda criolla nacional. 
Juntos pero no revueltos...¡Quién lo creyera..!
Un duro enfrentamiento se está produciendo entre la presidente del Polo, Clara López, que representa a los antiguos «mamertos» del Partido Comunista de Colombia pro-moscovita, y el senador «marxista-leninista-maoísta» del viejo MOIR, Jorge Enrique Robledo, por un supuesto apoyo que la primera le estaría dando a un senador uribista «infiltrado» en el PDA.  
¡Quién lo creyera! 
La izquierda democrática enfrentándose entre sí por el uribismo y la derecha también. 
¡Como para Ripley! 
Y todo por el apoyo al proceso de paz.

lunes, 6 de abril de 2015

 9 DE ABRIL TRIGÉSIMO PRIMER ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN
 Asociación rinde Homenaje a Escritores Fallecidos
Redacción La Calvaria Literatura 
Jorge Garcia Usta, Homenajeado (Q. E. P. D)
La Asociación de Escritores de la Costa, que preside Joce Daniels, celebrará el trigésimo primer aniversario de su fundación, el 9 de abril de 2015, con un programa especial que incluye la presentación del escritor Antonio Mora Vélez, que leerá textos de su libro inédito «Los Jinetes del Recuerdo» y un Gran Homenaje a  poetas y narradores fallecidos de la ciudad y el Caribe, para «Leer poemas y relatos de los que se fueron». 
El acto, que es abierto al público para que los que quieran lean y expresen su opinión acerca de los homenajeados, se realizará en el Auditorio «Amaury Román Román» del Centro Cultural Colombo Americano. 
Régulo Ahumada Zurbaran (Q.E.P.D)
A partir de las 5 de la tarde se exaltará los nombres de los escritores, Alberto Sierra V, Abel José Ávila Guzmán, Blas Emilio Botero Palacio, Carlos Bautista Cruz Echeverría, Cecilia Arbeláez de Castellar, David Sánchez Juliao, Jaime Díaz Quintero, Erick Bozzi Andersen, Everardo Ramírez Toro, Héctor Rojas Herazo, Jaime Castellar Ferrer, Jaime E. Camargo F., Jairo Ayola Gómez, Jairo Mercado Romero, Jesús Cárdenas de la Ossa, Jorge Artel, Jorge García Usta, José María Amador, Juan Zapata Olivella, Manuel Zapata Olivella, Meira Delmar, Miguel Facio Lince López, Orlando Fals Borda, Régulo Ahumada Zurbarán, Roberto Ríos Jiménez y Winston «Willi» Caballero Salguedo, muchos de los cuales hicieron parte de la Asociación. 
Zapata Olivella (Q.E.P.D)
La Asociación de Escritores de la Costa, que inició sus primeras reuniones en febrero de 1984 y la primera junta Directiva estuvo conformada por los escritores Régulo Ahumada Zurbarán, Franklin Howard Ortega, Joce G. Daniels G, Libardo Muñoz, José Sarabia, Sebastián Salgado y Ricardo Vélez Pareja, a lo largo de estas tres décadas, venciendo obstáculos se ha sostenido hasta ubicarse como la Primera y más antigua Organización de escritores del país, con representantes en 22 departamentos y Cónsules Honorarios en Alemania, Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, España, Honduras, Jordania, México, Perú, Suecia y Tailandia. 
Daniels, Presidente Asociación
Gutiérrez Magallanes, Directivo
El evento del 9 de abril al que se espera asistan escritores, investigadores y amigos de los escritores fallecidos, es un acto de Reconocimiento al importante papel que jugaron en su momento estos «artesanos de las letras», como también un acto para demostrar a los «amigos idos» que la muerte llega cuando ya nadie nos recuerda, y en este caso aún en medio de los avatares del tiempo la obra de nuestros escritores sigue vigente.



viernes, 3 de abril de 2015

LA DIMENSIÓN DEL SER HUMANO Y EL IMPERATIVO DE LA PAZ

 Por Román Torres Redondo                           

El paso del tiempo gestando las edades nos muestra lo fugaz  de todo lo existente, nuestra vida muy en breve mudándose en su forma perderá su ardor como llama que se extingue, rauda, navegando en las olas del pasado, solo el ejemplo de nuestras más vitales acciones quedarán como huellas, con la esperanza renovada de vislumbrar otros caminos y plantar nuevas semillas en el inagotable erial de la existencia. 

Si nos detuviéramos un instante como acompasando las horas, a ver con los ojos de la imaginación, a mirar hacia lo alto, a escudriñar las estrellas, y a extasiarnos con la grandeza del universo del que somos parte. Una partícula prodigiosa, mutable y fantástica, si dejáramos de lado lo insustancial y superfluo y volcáramos nuestra inteligencia y sabiduría hacia lo esencial y de significado profundo, y si fuésemos menos soberbios seriamos más felices y haríamos más armoniosa la existencia.  

En la búsqueda de ideales que conduzcan al ser humano a nuevos paradigmas debemos interiorizar y afianzar de manera profunda enseñanzas que deben ser nuestra guía como un ideario que debemos cuidar y sobre todo poner en práctica, donde el ser humano debe ser el fundamento de las más altas aspiraciones que nos conduzcan a la edificación de una sociedad donde la justicia resplandezca, teniendo como fundamento la paz, y podamos compartir  lo que la madre naturaleza nos brinda, fruto del trabajo humano y la experiencia acumulada, para el disfrute y satisfacción de hombres y mujeres sin exclusión alguna. 

Rechazando de manera vehemente como un atropello a la dignidad la desigualdad que cercena sus más elementales derechos y los margina, desconociendo que el ser humano en dura batalla a través de los siglos ha transcendido modificando su medio y adaptándolo a sus necesidades, configurando por medio de la praxis su propia existencia y la sociedad humana.  

Para que estas aspiraciones se conviertan en realidad se requiere modificar todo lo que atente contra el bien común, no seguir pregonando el concepto maniqueo de unos individuos buenos y otros malos que no quieren la paz y por ese motivo tenemos guerras en el seno de la sociedad.   

Este falaz concepto de la lucha del reino del bien contra el mal convertido en categoría por medio de la superstición, mediante el cual se ha exterminado a millones de seres humanos a lo largo de la historia, soslayando las verdaderas causas y motivaciones de tan horribles genocidios.  

Con el propósito de dar mayor fuerza a estas ideas sobre el origen de la guerra citaremos al pensador Helvetius, quien apartándose del concepto ser humano en abstracto dijo:  

«Los hombres no son perversos sino que están sujetos a sus intereses, si lográramos crear una sociedad donde nadie pudiese proporcionar su propio bien sin antes hacer el bien común, delinquirían los locos»  

Debemos decir que para alcanzar la paz es necesario que todos los asociados gocen de libertad y satisfagan sus necesidades, así como el ser humano transciende en el tiempo, también sus aspiraciones adquieren nuevas dimensiones en el curso de la historia, sin el logro de una cultura avanzada y un pensamiento científico, no sólo para una minoría sino para toda la colectividad, es imposible erradicar prejuicios donde el principio de soberanía es utilizado para alentar el odio y la xenofobia por quienes se lucran con la guerra. 

No permitamos que a nombre de la patria se inculque el enfrentamiento y se magnifique el intervencionismo,  manipulando la conciencia colectiva y exacerbando los odios, haciendo ver a nuestros hermanos como enemigos.         

Al conocer nuestro pasado histórico es inconcebible que aún persistan tan profundas diferencias que excluyen y niegan a los demás lo que les pertenece, sin la supresión de esta cruel realidad es imposible que el monstruo de la guerra desaparezca de sobre la faz de la tierra y los hombres dejemos de enfrentarnos. 

¿....delinquirían los locos?:Helvetius
Con el fin de demostrar de manera rigurosa que la guerra no es un sino trágico de la humanidad, debemos traer a colación las investigaciones de tipo biológicas, antropológicas e históricas que nos demuestran que la esencia humana, es una categoría histórica, fruto de la praxis y del proceso en el cual está implícito como ser social en su desarrollo.   

A manera de síntesis debemos conocer la declaración sobre la violencia redactada por un comité de académicos internacionales en el Sexto Coloquio Sobre la Agresividad y El Cerebro Humano, en la Universidad de Sevilla España.
Quienes nos dicen:  

«La guerra es biológicamente posible, pero evitable como lo evidencia su variación en cantidad y naturaleza tanto en el tiempo como en el espacio, hay culturas que han combatido por centurias, y otras culturas que han participado en guerras pero en otras no».  

«Es científicamente incorrecto decir que la guerra o algunas otras conductas violentas están genéticamente programadas en nuestra naturaleza humana».  

«Es científicamente incorrecto decir que la guerra es causada por el instinto, o algunas motivaciones simples» 

«Concluimos que biológicamente la humanidad no está condenada a la guerra y que puede estar libre de la servidumbre del pesimismo biológico y puede con confianza emprender una necesaria tarea transformadora en los años por venir». 
La paz brotará cuando borremos de nuestras vidas las funestas ambiciones e inculquemos en los humanos el entusiasmo y la generosidad. 
La Guerra no se da en lo Genético...
Proclamemos la victoria de la paz ensalzando el culto por los héroes que sin tregua ni descanso levantan como espadas sus brazos contra la opresión el olvido y la violencia. 
  
Como el arado abriendo surcos alcémonos victoriosos por la paz en lucha frontal contra la superstición y la ignorancia. 
Difundamos el anhelo de bienestar a la humanidad sedienta de justicia y entonemos la plegaria por la paz juntando como enjambres nuestras voces hombres y mujeres sobre la tierra.

sábado, 28 de marzo de 2015

LAS COSAS DEL DESTINO SON INCORRUPTIBLES
CANTOS Y TRISTEZAS DE UN  MARQUÉS

Por Juan V Gutiérrez Magallanes

Fue en un 15 de febrero, en el que algunas veces se presagian los días de la Semana Santa en las regiones de presentes y pretéritos, fundamentados en la vida, pasión y muerte de Jesús,  y en el que se respira el olor de los dulces en una gastronomía de vecinos y familiares, aires y sabores, trayendo horas de amaneceres muertos... 
El Marqués de la Taruya, luego de alimentar a los siete perros mansos como a las gallinas de Tomasa, «la bonachona», y cantarle la última canción de José Benito Barros, al caimán de seis metros que sobrenada en la poza de su patio, acción para calmar la nostalgia del último saurio cruzado con babillas de la ciénaga Dulce. 
El Marqués pues llegó a  Servientrega y depositó la encomienda con los últimos capítulos de su novela «Los Cantos y Tristezas del Río Yuma» y al mismo tiempo una invitación al Parlamento de Escritores, esta última de importancia trascendental para aquel esperado encuentro de enebradores de la palabra, debía  llegar sin tardanza a su amigo Manzur, de Montería, un sobre verde bijao llevando el sello de la estirpe Chimila, con una frase aborigen que sólo el Marqués traducía. 
Las cosas del destino son incorruptibles y pueden demorar eternidades, siempre conservan la frescura de la noticia esperada, se acunan en el tiempo dejando entender que son conocedoras de su importancia, por eso deben ser esperadas con la paciencia y el sueño del hombre justo. 
La misiva enviada por el Marqués no llegó a su punto esperado, desvió la trayectoria y terminó en las manos del hombre más renombrado de la región del Casanare, no interesa ubicar el sitio preciso, aquel Señor de los Llanos era el Argos de los cien ojos, de las miles de manos que atendían sus órdenes, en él se recreaba la leyenda del primer hombre de Calcuta que arribó por aquellas tierras, daba una explicación con un sincretismo entre la vivencia de la Anaconda en el río Amazonas y la diosa Shiva de la India, lo que dio fundamento para llamar al hombre más poderoso del Llano «El Chiva», lo cual aceptaba con sabiduría campechana. 
Quedó pues asombrado al abrir el sobre, aquello no era lo esperado, pensó de inmediato en los engaños acostumbrados y reiterativos de su compadre, luego advirtió que aquello era una acusación seria sobre la tristeza del Río Yuma, lo cual, para él tenía gran significación, pues «El Chiva» había conocido a un cacique de nombre Yuma, que adquiría grandes poderes de las aguas del río que baja por las montañas de los Andes. Esos escritos debían guardar muchas advertencias para el futuro de las andanzas del hombre. Y si a él le llegaba aquello que no había solicitado…entonces, ¿debería de preocuparse? 
El Caimán Domesticado de El Marqués de la Taruya
Entre tanto el Marqués, enterado de que la carta había llegado a una dirección equivocada, fue a la oficina de correos para conocer la suerte que había corrido  la camisa blanca adornada con el símbolo que lo caracterizaba y botones de esmeralda de una de las minas de su amigo Carranza, el pantalón, era de lino blanco con pretina tejida con hilos de oro; muda de ropa que debía lucir su  compadre en el matrimonio de su hija Ariana del Carmen. 
Por otro lado, «El Chiva» daba órdenes para que le averiguaran la dirección del señor que había enviado el sobre de color bijao. 
Cien voces repitieron: «Marqués de la Taruya, Cartagena de Indias». 
Así que no esperó explicación alguna, ordenó preparar viaje para la ciudad soñada por los cuentos de su abuelo, quien había prestado el servicio militar en las Bóvedas de la Ciudad Heroica, y narraba cómo los negros bailaban en volteretas o hacían un redondel alrededor de tres hombres tocando diferentes instrumentos, entre ellos la flauta larga, parecida a una serpiente con silbido de pájaro encantando. 
Al llegar a la ciudad preguntó por las residencias de los diferentes marqueses de  Cartagena, llegaba y preguntaba por el Marqués De Valdehoyos y su pregunta quedaba en el silencio, igual pasó cuando llegó a preguntar por el Marqués del Premio Real, hasta cuando se acordó que debía preguntar por el Marqués de la Taruya, y fue cuando su pregunta tuvo una respuesta de algarabía, pues la había hecho con una bocina en el interior del «Café Juan Valdez» de la esquina de la calle de  San Agustín Chiquita con Universidad, de inmediato un escritor de barba tupida respondió: 
«Ese marquesado queda en la calle Jorge Isaacs, en Torices». 
Los Perros a la expectativa en el Marquesado
Estaba embravecido y secaba el sudor con una toalla verde, «emblemada»  con un toro blanco en el centro, la cargaba en el hombro derecho y hacía juego con el sombrero de mestizo llanero, lo acompañaban tres hombres que hacían las veces de guardaespaldas, abordaron el primer taxi que pasó y se dirigieron a la dirección del Marqués. 
El Chiva, con sus tres acompañantes, gritaron al unísono: «¡Marqués de la Taruya!», éste lanzó un grito de mohán perdido en medio de la noche y agregó: 
«Antes de recibirte quiero que escuches esto en el equipo de sonido: 
«El Vaquero va cantando una tonada /

y en la tarde va muriéndose de frío…/» 
No terminaba entonces una canción, cuando colocaba otra: 
«Mi vida está pendiente de una rosa /

porque es hermosa/

y aunque tenga espina…./» 
«Era la piragua de Guillermo Cubillo/

Era  la piragua de Guillermo Cubillo…/» 
Las Gallinas de Tomasa
Y así pasaron la noche escuchando y narrando la vida de José Benito Barros, quien en sus andanzas había estado en la Hacienda de «El Chiva». Continuaron entonces las canciones interminables del trovador banqueño y en el olvido el saber qué había pasado con la muda de ropa de botones de esmeralda e hilos de oro que inquietó al Marqués de la Taruya y desveló al poderoso y sempiterno «Chiva»

viernes, 27 de marzo de 2015

DE CONSEJOS Y LEGADOS 
A LAS NUEVAS GENERACIONES COMO UN ERIAL

Por Román Torres Redondo


A las nuevas generaciones por las que profeso el más grande afecto igual que a mis hijos, las amo con entrañable ternura. Al verlos en el esplendor de su juventud, los comparo como un árbol renovado de semillas prodigiosas recreando sin cesar la vida. 

Es preciso decirles hoy cuando los años han pasado, dejando en mí sus huellas, tratando de construir una sociedad más auténtica y con profundo contenido humano, sin desfallecer he estado buscando lo que más cerca ha estado de mí, pero que uno no advierte sino cuando el discernimiento nos muestra el verdadero sentido de la vida como un interrogante en el devenir que nos inquieta y nos cautiva. 

Sólo una vez experimentamos el placer de vivir y disfrutamos a plenitud la vida. 

Es nuestra existencia una metáfora en donde se conjuga la colosal y fascinante armonía cósmica y lo mutable de todo cuanto nos rodea, autoafirmándose a través de la universalidad de pensamiento y conciencia. 

El mejor legado de los ancianos: su sabiduría y consejo 
Queriendo traspasar el muro de la indiferencia, les hago llegar este mensaje con el firme propósito de plantar unas ideas, fruto del acervo inagotable de la cultura. Cantera sin límites que penetra en nuestro ser, nos libera y derriba caducos paradigmas que nos permiten elevarnos en el presente y prolongarnos en el porvenir. 

Con la facultad que tenemos los humanos de ser indestructibles en nuestros ideales. 

Como un manantial esta concepción de la vida cada vez me persuade de la necesidad de transformar muchos aspectos de la cultura vigente, estereotipos que han distorsionado a nuestra sociedad, siendo los más afectados las nuevas generaciones, con falsos valores que limitan sus potencialidades encasillando a las personas de manera banal en buenos y malos, fracasados y exitosos, ganadores y perdedores. 

Como un determinismo concebido a la medida de quienes se benefician propalando sofismas donde sólo tiene cabida la superficialidad, la competencia y el individualismo. 

Como un erial queriendo plantar estas ideas, a modo de aforismos con el fin de desbrozar el cúmulo de prejuicios imperantes debo decirles: 

Una firme y recia voluntad es la forma mágica para superar nuestros defectos y allanar las más duras dificultades. 

Nada meritorio nos será dado sin el merecimiento de haberlo esculpido con tenacidad. 

Los jóvenes heredan el legado de los ancianos
El trabajo edificante es la más importante conquista de la historia del ser humano por habernos humanizados. 

Sólo el esfuerzo dirigido y persistente nos brindará la satisfacción de lograr nuestros sueños. 

No permitas que los logros alcanzados te envanezcan, te hagan insensible y sentir superior a los demás. 

Vive la vida sosegadamente por más apremiante que sean las circunstancias. Siempre habrá una salida y encontrarás el camino. 

Escucha a los demás y de manera comprensiva dales una respuesta. 

Ten presente que lo que hoy es motivo de regocijo o amargura mañana sólo será un recuerdo. 

Aférrate con decisión lo que concibas como propósito de vida, sin apartarte del bien común. Como el más elevado fundamento propiciador de la paz y la armonía ciudadana. 

No hagas alarde de fuerza para que los demás te sigan, hazlo parte de tus ideales con el ejemplo y comparte los saberes como la más alta conquista fruto del esfuerzo conjunto de las generaciones pasadas y presentes. 

En medio de la disparidad de ideas sé cauto al recibirlas, no emitas juicio alguno sin haber esclarecido su contenido. 

No permitas que la pasión nuble tus acciones, sólo el sereno juicio te dará la claridad y la sabiduría para decidir acertádamente. 

Cultiva con noble inspiración un ideal. Llénate de entereza y valor para forjarlo sin desfallecer. 

Los valores comienzan desde casa...
Cuando la aridez te abrume virtuoso vuelve a renacer como el árbol que al crecer, revive su plumaje y agranda su corteza. 

Estas ideas para la vida son para guardarlas en nuestro corazón como semilla fecunda en fértil suelo, en la búsqueda incesante de la generosidad y el respeto a la dignidad humana. 

Como un mandato a tener en cuenta, mediante el cual construiremos la paz y la convivencia entre los seres humanos

LECTURAS MODERNAS