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RINCÓN POLIGLOTA

Leer En Los Cavernicolas

domingo, 20 de abril de 2014

ADIÓS AL MAESTRO DE MACONDO


           EL LEGENDARIO GARCÍA MÁRQUEZ EN UN ABRIL TRISTE... 
Por Juan V Gutiérrez Magallanes
García Márquez en la Eternidad... (Q.E.P.D)
Era una cita ineludible, allí, en un ámbito celestial debían encontrarse, el 27 de abril, en el cumpleaños de Jorge Artel. 
Era una invitación ecuménica, donde no faltarían los inscritos en el mes de abril. 
Porque el 17 de este mes, Dios lo había escogido para la llegada de Gabriel García Márquez, los nacidos en abril serían invitados especiales. Se aprovecharía el 27, para rendirle los más sublimes honores a Gabo. En ese día, estaría Charles Baudelaire, quien había aparecido en la dimensión terrestre un 9 de abril, con sus flores del mal, tornadas en flores amarillas. 
De igual manera, estarían todos aquellos que habían tocado con su llanto primario la luz de la dimensión diferente a la celestial. 
Ahora Héctor Rojas Herazo, había encontrado respuesta a su poema: «Desde la luz preguntan por nosotros». Allí estarían con Gabriel García Márquez, Milan Kundera (1 de abril), brindando por «La Inmortalidad», la cual facilitaba la oportunidad de estar allí, en la parranda, que sería amenizada por Rafael Orozco con las canciones de Escalona; Celia Cruz, con una especie de «contracanción», porque esta vez, «sí habría cama para mucha gente»; Cheo Feliciano, dándole consuelo a Anacaona, para calmar la voz de su angustiado corazón. 
Gabo, estará muy feliz, porque ahora, no sólo vivirá «La tercera resignación», sino que tendrá una resignación de eterna felicidad, así podrá contemplar sin temor alguno «La otra costilla de la muerte», podrá explicar, por qué narró el cuento de, «Nabo, el negro que hizo esperar a los ángeles» y le dirá a los ángeles, que, ya no habrá «Un día después del sábado». 
No apartará los ojos de la señora que sirvió de Leitmotiv, para contar los hechos de «La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada». Gabo fue muy claro y explícito, por eso dijo: «Yo no vengo a decir un discurso». Estoy aquí con «Todos los cuentos», desde la «Amargura para tres sonámbulos», hasta observándome en el «Diálogo del Espejo». 
Ahora sobrará «La hojarasca». Para responderle al hombre que dedicó su vida al servicio de la patria para que no se diga, «El Coronel no tiene quien le escriba», porque aquí, en esto que parece una paradoja, ha de «Vivir para contarla», sí, mi vida, que no es «El otoño del Patriarca», y bien podría tener alguna relación con la «Memoria de mis putas tristes». 
En realidad no fue la vivencia de Gabo, sino la capacidad de creación mítica de un hombre que caminó por varias dimensiones e hizo «Crónicas y reportajes», «Cuando era feliz e indocumentado», todo esto le permitió irse «De viaje por los países socialistas». 
Gabo, un hombre de raíces fuertes, se ha permitido establecer símiles entre sus mariposas amarillas y el contraste del rojo de la sangre con el blanco de la nieve, para escribir cuentos como: «El rastro de tu sangre en la nieve», «Ojos de perro azul» y acercarse sin temor para mirar «El ahogado más hermoso del mundo». 
En este encuentro, todos deben estar a «Las ocho menos cuarto», con la salvedad que todo tiempo será bueno, no tendremos oportunidad de vivir «La mala hora», porque estaremos protegido de los trabajos de Anatole France (16 de abril), quien esgrime como estandarte de los derechos humanos, acompañado de Gabriela Mistral (7 de abril), con la lectura de su poema, «Decálogo del Artista»: 
1. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo/
2. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza/
3. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma/
4. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercicio divino/
5. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella /
6. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero/
7. Tu belleza se llamará también misericordia, y consolará el corazón de los hombres /
8. Darás tu obra como se da un hijo, restando sangre de tu corazón /
9. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para acción, pues si dejas de ser hombre o mujer , dejarás de ser artista /
10. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso de Dios que es la Naturaleza/ 
Inca Garcilaso de la Vega (12de abril), al mirar a Gabo, vestido de liquilique, lleno de emoción, gritará: «Viva Sandino» y le pedirá que le cuente sobre las «Aventuras de Miguel Littin Clandestino en Chile», pero Gabo , muy comedido, le permitirá que se entere a través de su «Obra periodística» y será reiterativo. «Yo no vengo a decir discurso», dirá. 
(Y aquí estoy, dirá el columnista, para participar, ya de la percusión de Paulino Salgado, Batata III, acompañado de Graciela con el toque del Pechiche, en la representación de un Lumbalú por los «Funerales de la mama Grande»). 
Aunque con «Crónica de una muerte anunciada». El 17 de abril, Gabo llega al universo celestial, donde se cumple la sentencia de Juancho Polo: «Dios anda en el aire», ese mismo día, se encuentra con Cheo Feliciano y evocan recuerdos y se ven con Alejandro Obregón, quien había entrado a esa dimensión un 11 de abril, y es cuando Gabriel García Márquez concluye, gracias a las pinturas de su amigo la respuesta a lo que se planteaba, cuando escribió «Alguien desordena estas rosas». 
Allí, en los peces de Obregón, podía contemplar la mutación de mariposas amarillas en esos seres de múltiples colores. 
La satisfacción aumenta cuando se encuentra con Miguel Cervantes Saavedra y Lucho Bermúdez, (fallecidos también en abril) estableciéndose una relación con este mes, William Shakespeare y el anfitrión de aquella cita, Jorge Artel, nacido el 27 de abril, quien aprovechó para pasar invitación a Vladimir Nabokov (22 o 23 de abril) y al poeta español Rafael Guillén, del mismo día de Artel (27). Hasta Roberto Bolaños, gozaba por el entusiasmo, pues su cumpleaños sería el 28 de ese mes. 
Corrían las voces y cada quien parecía vivir la alegría de un monólogo, muchos evocaron «Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo». Quizás lo más notable de aquello, fue la de ver el recinto sin la presencia de un hombre, que siempre permanecía concentrado en sus pensamientos, pero allí no estaba «El General en su laberinto». 
Hacía acto de presencia en la Asamblea de Honores para Gabriel García Márquez, Samuel Beckett (13 de abril), en su razón de dramaturgia, montó una obra basada en los «Doce cuentos peregrinos» y «El Asalto». Para Gabriel García Márquez, no habrá «Cien Años de Soledad», ahora, más que nunca, vivirá en años de eterna solidaridad, se verá con Rafael Uribe Uribe (12 de abril) y estará siempre pendiente a recoger los últimos reportajes para continuar su «Obra periodística», crónicas que saldrán depuradas, porque ya conoce los métodos del «hombre Lámpara», así como llamó Héctor Rojas Herazo al hombre del lápiz rojo, Clemente Manuel Zabala. 
Podrá cantar acompañado de Benito Barros, Rafael Escalonan, Emiliano Zuleta y Rafael Orozco, animado por el coro que estará conformado por el Joe Arroyo, Celia Cruz, Diomedes Díaz y Cheo Feliciano. La muerte de Gabo, cita a la audiencia proclamada por Eduardo Zalamea, para que en abril, dedicado a los Idiomas, todos se concentren y escruten las oraciones para así conocer las formas en que se pueden expresar los amores por la patria. 
Gabo en los «Cien Años de Soledad», que vivirá eternamente, para recordar lo que una vez escribió en el libro «Cómo se cuenta un cuento» «…cuando me enteré de que me habían dado el premio Nobel, mi primera reacción fue pensar: «¡Coño, se lo creyeron ¡ ¡Se tragaron el cuento!» Esa dosis de inseguridad es terrible pero, al mismo tiempo, necesaria para hacer algo que valga la pena. Los arrogantes que lo saben todo, que nunca tienen dudas, se dan unos frentazos, mueren de eso». 
Gabriel García Márquez, poseía en la escritura la humildad de los sabios, sabía hacer de la sencillez la grandeza de los que caminan con el sol en la frente.
Juan V Gutiérrez Magallanes

martes, 8 de abril de 2014

Escritores preparan Parlamento

                                  11 y 12 de abril en Puerto Colombia

                II CUMBRE PREPARATORIA DEL XII PARLAMENTO
                      NACIONAL DE ESCRITORES DE COLOMBIA


                                              Redacción Los Modernos Cavernícolas
Muelle de Puerto Colombia en ruinas
La Segunda Cumbre de Coordinadores del Caribe, Preparatoria del XII Parlamento Nacional de Escritores de Colombia, se llevará a cabo en la Antigua Estación del Ferrocarril de Puerto Colombia, los días 11 y 12 de abril del presente año y tendrá como eje central, la celebración del Día Mundial del Libro y del Idioma. 
El XII Parlamento Nacional de Escritores de Colombia, que es organizado por la Asociación de Escritores de la Costa, este año tiene como eje central la celebración de los cien años de haberse publicado la obra «Platero y Yo», de Juan Ramón Jiménez, el centenario del nacimiento del escritor argentino Julio Florencio Cortázar Scott, los cien años de vida del poeta Nicanor Parra Sandoval.
Y rendirle Homenaje a la escritora barranquillera Marvel Luz Moreno Abello y hacer un Reconocimiento a los escritores colombianos Antonio Botero Palacio y Antonio Mora Vélez
(ver: http://parlamentodeescritores.blogspot.com).
  
La segunda Cumbre de Coordinadores del Parlamento, que es coordinada por la poeta Astrid Sofía Pedraza, contará con la participación de Joce G. Daniels G. y Juan V Gutiérrez Magallanes, de Cartagena.

De Montería, Antonio Mora Vélez y Miguel Ramón Villarreal,   de Lorica Dumethz Sevilla, Chinú, Miriam Castillo, Sincelejo Alma Rosa Terán Tirado, de Barranquilla Yenny Yajaira Pinilla, Dina Luz Pardo Olaya, Nora Carbonell, Margarita Galindo, Juan Miranda Marañón, Fadir Delgado y Consuelo Posada Giraldo.

De Valledupar Álvaro Maestre y de Ciénaga Delfín Sierra Tejada y Zoila Rosa Pérez Suescún.

Panorámica de Puerto Colombia
Se espera que a los eventos que son abiertos al público asistan estudiantes, docentes e intelectuales y personas interesadas en la creación literaria local y Nacional. En Puerto Colombia, esta Segunda Cumbre, además de realizar un programa literario académico como antesala a la celebración del Día Mundial del Libro y del Idioma, tiene como objetivo explicar el porqué del homenaje a Marvel Luz Moreno Abello (ver biografía de Marvel en http://parlamentodeescritores.blogspot.com) la más notable escritora colombiana de la última mitad del siglo XX, con amplia fama en el exterior pero, poco conocida en nuestro país. La realización de esta Segunda Cumbre en Puerto Colombia, cuenta con el apoyo de la Fundación Puerto Colombia, Ministerio de Cultura, Centro Cultural Cayena –Universidad del Norte, Hotel Pradomar y Gobernación del Atlántico.
 
 





sábado, 5 de abril de 2014

Noticias desde la otra orilla

EL VIAJERO DEL TIEMPO
ENTRE EL ESCEPTICISMO DE JORGE GARCÍA USTA, Y EL PERIÓDICO DE CARTAGENA...
Por Alex Visor
Garcia Usta entrevistando a Gabo
Década de los noventa. 
Un año impreciso y una tarde imprecisa. En la atmósfera, sobre la ciudad mágica y señorial, se ha detenido—invisible para los ojos de los ciudadanos—la máquina del tiempo. 
Respiro la somnolencia de la ciudad, frente a un miedo inculcado por las huestes enemigas. 
Al bajar de la nave sacudo de los hombros, ese polvo cósmico del 2013. Año en que volverán a crucificar a Jesucristo. 
En otras vertientes, algunos le rendirán pleitesía y culto al diablo… 
Vengo compungido. 
Al ingresar en esta década lanzo golpes de ciego. 
Trato de desprender de la nave las rosas rebosantes de amor por el poeta. 
«Deseamos ser ramos. Obséquianos al poeta sinuano», me habían dicho, «No hay más lírica que ésta: que él nos inmortalice en sus poemas». 
Tras el vértigo del viaje, las flores del 2013 convertidas en un polvillo cósmico, se pierden en esta década de los noventa... Buscan al poeta sinuano para no abandonarlo jamás. Las comprendo y las animo. Si Jorge García Usta acepta, lo embarcaré en esta máquina del tiempo, a ver cómo le parece este 2013 en que él ya no está entre nosotros. 
Y se lo traeré a su esposa Rocío y a sus hijos, se los traeré. 
A estudiantes y profesores amigos de su Universidad. ¡Jorge, ¿por qué dejaste solo a J J Junieles, a Gustavo Tatis y a los miembros de la cuadra? 
¡Qué orgulloso te sentirías observando a tus discípulos bregar en el arte de hombres, solos, locos, y alucinados! 
Y se lo traeré a Víctor Nieto, a García Márquez. A Manuel Domingo Rojas. A Jorge Luís Garcés, se los traeré. 
A Manuel Lozano Pineda. Y a Héctor Rojas Herazo, habitante del país de los poetas no olvidados, también se los traeré. 
Aunque no sería primicia pues Héctor te organizó un comité de bienvenida con ángeles que cantaban tu poesía, Jorge… 
Una hojarasca tenue y fresca... 
Una tregua en la canícula de las dos de la tarde. Año impreciso tarde imprecisa. 
El Parque Fernández de Madrid, agoniza, en el instante en que el Reloj Público reclama el tiempo olvidado. 
La tortura se halla en el loco que balbucea frases ininteligibles; en el vendedor de agua de coco y, en el comentario de los pensionados mentándole la madre al Señor Presidente farfullero. 
— ¿Qué despejen El Caguán? El Mandatario actúa de buena fe... —manifiesta un longevo. 
— En campaña dicen una cosa, en cambio, ya elegidos, se muestran los colmillos—remata el otro. 
En algún lugar del Parque me encuentro yo. 
El año impreciso y la tarde imprecisa, me hallaron devaneándome el cerebro, pues como hay un nuevo diario en la ciudad no sé qué me va a preguntar Jorge García Usta: Aspiro a la vacante de cronista en SOLAR, el suplemento del nuevo diario, y cuento con el apoyo de mi amigo J J Junieles. El escritor de las tres Jota. Míster Jota… 
A finales de los ochenta, Jorge García me bajó de la nube en la que andaba volando alto. Y sin que renunciara a mis sueños de gloria, me dijo: 
—Primero asegúrate con el estómago. 
J J Junieles, su asistente personal, asestaría el golpe mortal pero delicioso: 
—Los escritores somos solitarios. Andamos constantemente entre cargamentos de libros. Si no fuéramos así, ¿cómo escribiríamos?—reiteró. 
Aquello me enseñó, paciencia y disciplina... 
Mi cuarto, repleto de cuentos y novelas, esperan turno a la buena de Dios. Y, ¿quién se arriesga publicarlos? El Parque Fernández de Madrid, con cierta envidia por la gorda Botero de la Plaza Santo Domingo, me despertó con el desparpajo producido por los relojes de la ciudad cuando se escucharon las dos de la tarde…

El periódico al igual que la mansión de estilo colonial respiraba la atmósfera que respiran dichos aposentos. 
Lo primero que me vino a la mente es que yo no estaba en un periódico. Estaba en cualquier sitio menos en un periódico. 
A medida que fui conociendo sus recintos aumentaban las dudas. No, aquello no podía ser un periódico pero lo era. 
Tiempo después el escritor J J Junieles no volvería a acompañarme, pues ya de sobra conocía yo la enorme mansión del matutino al que Jorge se entregó. 
Y con él, quienes escribíamos en El Periódico de Cartagena, hasta cuando el diario hizo agua a babor, naufragando, perdiendo la batalla pero nunca la guerra. 
Son recuerdos de albricias y camaraderías... 
Ahora, el polvillo cósmico—las flores—son sólo palabras. La recepcionista me pregunta, entre un halo de menta y confite: 
— ¿A quién busca usted, joven? 
Un temblor removiendo generaciones pasadas y futuras, recorre la médula espinal, ante un miedo de siglos, busco ayuda en J J Junieles. 
—Tengo cita con Míster Jota—digo. 
La recepcionista no adivina en mis ojos cósmicos el sufrimiento por la cultura. 
Me mira de arriba abajo y no alcanza a imaginar que yo sea un reportero en el tiempo… 
J J Junieles aparece en el vano de la puerta, intenta acomodar su cuerpo como queriendo decir que no le importa que lo haya desprendido, de súbito, de eso que amamos los escritores cuando reflexionamos sobre una crónica: Que nada desvié nuestra atención, que respeten nuestros espacios... 
Antes de conocer a Jorge García, situaba al poeta sinuano en un pedestal que aún conservo. 
Pero la admiración y respeto con que lo trataban en la ciudad, sembraba frente a mí, una gran muralla deseoso de rebasarla, pero terminaba mirando hacia atrás y, lógico, convertido en estatua de sal. 
Porque jamás observé, cuando me lo encontraba por la Plaza de Bolívar, que García Usta riera o sonriera o bromeara en compañía de un amigo. 
«Él no se equivocó al estudiar filosofía y letras», pensé. 
Y hasta lo asocié con aquellos personajes «que no comen cuento, y que tienen a su modo de ver tal interpretación del Universo, pero no le temen a Dios». 
Lo más conmovedor: verlo con un «raspao» degustando el paladar, en un clima tenaz. A grandes pasos, dejando atrás, el palito de caucho… 
—Sigue, Alex—saludó J J Junieles. —Jorge, está ocupado, ¿te sirvo café? 
Mientras me sentaba en el sofá, pensé en la enorme orfandad del J J Junieles del 2013. García Usta fue su Maestro. 
Miré a la recepcionista, tenía bonitas piernas. Quien la contrató, lo hizo preciso, como anillo al dedo. Debió sentir la mirada cósmica. Con lentitud se paró detrás del recibidor. Y acomodándose la ropa, dijo: 
—Esa crónica de los encapuchados del barrio Boston, me gustó, ¿cuántos fueron los muertos? 
No quise entrar en detalles. Un monólogo breve le insinuó que prefería observarla. Acariciarla, en algún cuento por descubrir, en algún rincón de la memoria… 
Apareció Jorge García. 
¡Carajo, parecía un animal de trabajo! 
Como esos que duermen en invierno... 
Pero ahora el poeta se quita las gafas, se frota los ojos, y a mi me da la impresión que no me conoce. 
—Soy Alex Visor—le digo—Unidos en el tiempo por el periodismo y la Literatura... (Bromas, risas...) 
Decirles que en la media hora que conversé, encontré a un aliado de la cultura sería matar este texto pues la ciudad conoce a García Usta como un apóstol de la cultura, un ermitaño. 
Si por él fuera, enojado, se hubiera quedado padeciendo la deliciosa soledad de su oficina… 
—Jorge, te vas a sorprender—le digo—Pero vengo del año 2013. Soy un reportero del tiempo… 
—Sí, ya veo—manifiesta el poeta—Es un buen Proyecto. Me gusta... 
Él cree que de aquí salga algo bueno, qué se yo, o que debo estar loco. Me sigue la corriente, las aguas no lo abruman… 
Te quedaste a medio camino poeta. Quizás para tu bien crezca tu obra consagrándose con la desaparición de tu cuerpo. Más sin embargo, tu espíritu y tu voz cobrarán fuerza. Todo lo que soñaste en vida, se materializará con tu muerte. 
Obsesionado por la poesía de Héctor Rojas Herazo y la prosa de García Márquez. 
Naciste para enarbolar la bandera de la cultura. Para hacer con ella el símbolo de la vida, de la ciudad endemoniada por los golpes del mar en el malecón, sin que nadie en cinco siglos haya podido aquietar el miedo. 
¡Cómo admiras a esos grandes escritores! 
—¿Qué futuro le deparas a Cartagena en la cultura cuando en el pasado aquí desarrolló su obra artística García Márquez, Rojas Herazo, el Tuerto López, Obregón, Germán Espinosa, etc.?—le pregunto. 
—Éxito total—me responde—Cada día son más los artistas que vienen a encontrar la vena de su lírica aquí. La ciudad siempre será una aliada, una cómplice de quien venga a producir aquí. 
Si la cambiáramos por Bogotá, seríamos bogotanos porque Cartagena es una. Dos, imposibles de existir… 
—Jorge —le digo—Cómo te quieren a ti. ¿Crees en la frase garcimarquiana «veo pasar mi propio entierro»?. 
En el 2005 todavía lloran tu muerte... 
«Sólo tiene cuarenta y cinco años, por Dios», expresó Gustavo Tatis tras tu deceso. 
—Tienes talento—me reitera un poco sarcástico y divertido—Pero asegúrate de tener el estómago lleno. 
El reportero del tiempo sonríe. 
La literatura es difícil. Míster Jota, quien ha sido Premio Nacional de Poesía y ha publicado una novela, sigue siendo un gran escritor pero tendrá que trabajar mucho para poder vivir del oficio. 
Y se murió Jorge García en la plenitud de su vida. 
Firme y decidido, su vida de poeta pasó como una exhalación. Por eso sonríe, piensa que el reportero del tiempo, no existe… 
—El año de donde vengo es de grandes eventos—manifiesto. — ¿Si lo deseas traeré textos nuevos con fechas de edición de 2013? 
Al instante entra J J Junieles extrañado. 
Le pregunto: 
— ¿Cómo va tu novela Hombres solo en la cola del cine, y canción…?
Míster Jota me mira con desparpajo. 
— ¿Cómo lo sabes?—me pregunta—Apenas es una idea sin apuntes ni detalles, no sé si algún día la vaya a escribir... 
El poeta sinuano me mira sorprendido. 
« ¿Los dos quieren tomarme del pelo?», pareciera pensar, «También díganme que García Márquez es eterno y, que en verdad yo moriré en el 2005». Ha dicho la última frase a la ligera. 
—Viaje conmigo al 2013 para que vea que no miento—le digo. 
La máquina comienza su cuenta regresiva. Mientras avanzo por la vieja casona colonial, observo a la recepcionista, no sabe que su propuesta de trabajo se perderá, por el naufragio del periódico… 
En cambio J J Junieles sonríe, pues en un futuro inmediato obtendrá premios y reconocimientos. Él no lo sabe pero es así. 
Jorge García se queda acompañado por un montón de ángeles.

En una mesa de la redacción, muchas rosas blancas parecen recién acabadas de cortar

viernes, 4 de abril de 2014

El último poemario de José Ramón Mercado

PÁJARO AMARGO Y LAS CARTAS AL PADRE

«NO DERRAMARÉ UNA LÁGRIMA FRENTE Al RECUERDO»

Por Adalberto Bolaños Sandoval
La poesía de José Ramón Mercado Romero (1937-) recorre un largo camino desde 1970, cuando publica su primer libro, No sólo poemas, su penúltimo en 2.009 Tratado de soledad, más tarde su último poemario, Pájaro amargo, el número 13 en el 2013. 
El penúltimo, una especie de compendio en el que se cruzan sus preocupaciones iniciales: poesía del lugar, del espacio, de la familia, pero también una preocupación, social; cívica de alguna forma, política en otra; en fin, una acepción que conlleva una interpretación política, es decir, una estética crítica. 
Pájaro Amargo, su última producción poética, redefine su poética y la acerca aún a la poesía del linaje, un concepto muy aplicable a la poesía del Caribe, y aún más a poetas del Caribe colombiano, pues está íntegra, en parte, a la obra de Héctor Rojas Herazo, y mucho, en Raúl Gómez Jattin, Gabriel Ferrer y Jorge García Usta. 
La poesía de José Ramón revela una región, o una revisión neo regional del paisaje mediatizándola a través de una geopoética y con ella una estructura de sentimientos (Raymond Williams) y sentidos, conjugándose así una versión interpretativa del Caribe que, sin querer ser esencialista, se asume como una cosmovisión en la que se conjugan tres temáticas unidas indisolublemente: identidad, paisaje y memoria. Estas hablan de espacio, poder, escritura, historia. 
Los comienzos de la poesía de Mercado correspondían a una expresión de la época de los 70s y 80s y aun de los 90s: una poesía de carácter social, pero que incluye elementos metaliterarios, de autorreflexividad y cultura popular. No solo poemas (1970), El cielo que me tienes prometido, (1983), Agua de alondra, (1991), Retrato del guerrero, (1993), Árbol de levas, (1996), La noche del knock-out y otros cuentos, (1996). 
 Más tarde su poesía se ubica en una concepción en el que se cruzan elementos de carácter geocultural, constituyéndose en una geopoética: Agua del tiempo muerto, (1996), La casa entre los árboles, (2006), Los días de la ciudad, (2004), y Agua erótica, (2005), perfilándose en una poesía urbana y apocalíptica, y, en algunos momentos, de mirada optimista. Tratado de Soledad, (2009), se plantea como un cambio cosmovisivo y temático en el que las preocupaciones éticas y denuncias de la violencia colombiana durante los últimos 20 años condensan una reflexión sobre la justicia y la memoria traumatizada. 
Pájaro amargo (2013), representa un giro hermoso y filial, un giro en cuanto al concepto de poesía del linaje. De los 23 poemas seleccionados, tres no pertenecerían al género de la elegía paterna, pero no dudan en entrar en la poesía de la memoria. Un último texto híbrido, poema en prosa, prosa poética y ficcionalización, resume los otros 23: cartas al padre que trasuntan admiración y un ajuste de cuentas doloroso. Muchos de los textos habían aparecido en poemarios anteriores y más de la mitad fueron escogidos para esta edición. 
Pájaro amargo hace parte de una poética de la memoria familiar. Mirados hacia atrás, a partir del padre, muchos de los poemas apelan a la ficcionalización de puntos de vista autobiográficos, haciendo Mercado de lo íntimo algo público, de lo privado una presencia de los otros, «una intimidad pública», y configurando una autobiografía oblicua, mediante vivencias recreadas, autoficción, con un valor biográfico que busca la resignificación para que, como parte de la memoria individual se inserte en la cultura y darle unidad y continuidad narrativa. Somos narración, somos relatos, estamos constituidos de tiempo. Tiempo y relato nos imbrican. Se trata de refigurar, recontar, reficcionalizar. Mercado recurre a la elegía para narrarnos un sentir, una antropología del sí mismo y del otro en nosotros. Traza una especie de, en palabras de Roland Barthes, «biografemas», una especie «de arte de la memoria, de la muerte, de memento mori», del que ya no es. 
Existen varias características en Pájaro amargo: una carga afectiva y pasional en trance, de manera que el pasado se conjuga en el presente de la lectura, en el presente refigurado, tiempo de la verdad—estética—,de la memoria. Esta contención estética, esta poesía como arte mostrada mediante una alta carga de «puesta en obra de la verdad» (Heidegger) conviene en recordar «amargas mieles» (25) pero también la «mítica errancia» (33) del paso de un personaje que «tenía vocación de herrero de caballos»: /Luna arriba /Él era la raíz del mito la luz de la memoria» (36). Esta poesía de la mitificación guarda el equilibrio entre la rabia, el dolor y la pasión; se enmarca, entonces, en un proceso de solidez discursiva, macerada, cuyo sentido filial desaparece para ubicar al lector en un más allá artístico: no ya en una carta al padre kafkiano sino una poesía que universaliza el lamento, que retrata la memoria y evoca y busca no derramar una lágrima frente al recuerdo». (41).

LECTURAS MODERNAS